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Ayer fue el día de las conclusiones. En la imagen, la sala del juicio. En el primer banquillo los acusados. En la segunda fila estábamos nosotros y detrás la exigua comitiva de Almazeite. Lo central del juicio: que la Fiscalía ha retirado los cargos contra el Presidente de Almazaras y el Tesorero, aunque también, hay que lamentar, contra 967595_1el que fue Secretario. Diez años de juicio. La querella se puso hace diez años por acuerdo del Consejo Rector de Almazaras de Priego con el voto en contra del Secretario, D. Narciso Reina Jiménez. Durante estos diez años han sido D. Aurelio Palomar y D. Fermín Jiménez, tesorero y presidente respectivamente, los que junto con el equipo jurídico de Almazaras, han sido los que la han defendido hasta el día final de las conclusiones. Los desalmados de Almazeite, copiando punto por punto la querella, imputaron tanto al Presidente como al Tesorero. El juicio se ha eternizado, principalmente, porque Almazeite solicitó un informe pericial que tardó  más  de cuatro años en elaborarse. Pero, todo ese tiempo, no fue ni bien ni dignamente empleado porque, como se ha demostrado en el juicio, el informe estaba plagado de errores en la trascripción de la cifras e incluso en la suma de las mismas. Esta era una de las principales bazas de Almazeite que se ha venido completamente, junto con sus falsas promesas, abajo. Diez años ha tardado la Fiscalía en darse cuenta de las cosas incluso después de haber contado con la sentencia de la Audiencia Provincial de Córdoba, ratificada por el Supremo. Hay que decir que tanto en el juicio anterior contra OLIGRA como en este contra JARAOLIVA la fiscalía fue representada por la misma persona. Antes de la celebración del juicio, los estafadores reconocieron su culpabilidad y llegaron a un acuerdo con el tribunal, pero Almazeite siguió con la imputación de aquellos que se habían querellado contra los estafadores, una situación un tanto kafkiana, como la calificó ayer un letrado, pero que en el fondo no muestra sino el tesón de algunos por persistir, más allá del error, en la maldad.

Pues bien, ahora ya Almazeite no podrá parapetarse detrás de la Fiscalía y sólo podrá hacerlo detrás de la parafernalia de sus pancartas, de los periodistas a los que convoca y de sus falsos discursos en los que dicen representar a quienes no representan y decir buscar el bien para quienes no lo buscan. Han cacareado durante mucho tiempo sin poner un huevo, pero ahora, más que nunca en este juicio, se les ha visto el plumero. Diez años ha tardado en caerse la venda de los ojos a la fiscal, y diez años han sido necesarios para que  Almazeite, sin informe pericial, sin la recurrente apelación a la Fiscalía, a la que antes ensalzaban y ahora defenestran, y con sus chapuceras actuaciones, se quede con el culo al aire. Ahora sólo quedaría desenmascarar los verdaderos intereses que los han guiado. Gentes sin moral que, por afán de protagonismo en los medios, o  por otro tipo de intereses más ocultos, o por lo que fuera, no les ha importado de ningún modo dañar la vida de quienes no sólo habían actuado correctamente sino que además desde el principio, como narré aquí y se ha mostrado en el juicio, hicieron todo lo posible por evitar la caída al pozo de varias de las Cooperativas de la comarca de Priego.

La guinda del juicio fue, sin duda, la breve intervención de D. Aurelio Palomar. Hubo gente que salió emocionada. A sus ochenta años, en medio de aquella representación, se levantó y tuvo el arrojo de decir que, por la acusación de los Almazeite, él podría ir a la cárcel pero se iría orgulloso porque, con su ayuda, había salvado la situación de las Cooperativas, incluso la de aquella donde se amasaron los fraudes y que, en el colmo de la confusión, también se querelló contra Almazaras. Hubo una mención espcial de agradecimiento al trabajo sin descanso para el Presidente. Hay héroes cuya fortaleza moral y cuyo sentido de la responsabilidad está por encima de las situaciones a las que son arrojados por otros con una maldad que sólo en el tiempo o más allá del tiempo se podrá convenientemente juzgar. Pero, mientras tanto, nada sería más deseable que esta maldad, ejercida durante tantos años y con tantos medios, simbólicamente quedara penada por las costas del juicio, pedidas por varios letrados. En el caso Almazaras,la ocasión para la justicia, verdaderamente, no la están  pintado calva.