Etiquetas

, , , , , , ,

A Fermín Jiménez,­­­­
por su calma y su bien hacer.
Su serenidad ha sido 
la principal fuerza 
para que no triunfe 
el engaño interesado.
 

Sol de justicia. Viernes 7 de Julio del 2005. Cuatro de la tarde aproximadamente. Lugar, la Cooperativa de la Purísima de Priego. Un árbol, que apenas da sombra, cobija en plena canícula al Presidente de la Cooperativa de Zamoranos, al de Fuente Tójar, al del Cañuelo y al Presidente de Almazaras. Este último convoca esa mañana, apresuradamente, a los demás presidentes ante los hechos que ha conocido y que, de alguna manera, temía: una de las administrativas lo ha llamado por teléfono para decirle que al llegar a la oficina de Almazaras se ha encontrado que se estaban rompiendo papeles. No sabe exactamente qué tipo de documentos se estaban rompiendo, pero ella se enfrenta a los que estaban allí reprochándoles su acción. El enfrentamiento es violento y al llegar el Presidente se encuentra que está mala a causa del sofocón. Entre otras alternativas, ella prefiere quedarse en un hostal en Priego para intentar descansar y recuperarse. Con las prisas se ha dejado dentro de la oficina su bolso y sus llaves. Es, entonces, entre tanto, cuando el Presidente de la Cooperativa llama a los miembros de la Rectora para ver qué se va a hacer ante el cariz que ya habían tomado los acontecimientos.

Es media tarde y el sol, que rompe la jornada de trabajo, cae intempestivamente bajo el poco cobijo de aquel árbol.  Los miembros de la Junta esperan a que se abra la Cooperativa. Hasta que se construyan las nuevas instalaciones, la sede de Almazaras se encuentra en un espacio que alquiló a la Cooperativa de la Purísima. La Rectora espera su apertura con la intención de poner a resguardo la documentación de Almazaras. A esta altura de la situación, una vez que Pedro Quesada se había marchado a principios de Junio, reina cierta confusión sobre la situación contable de Almazaras. Por ello, se ha contactado con la empresa NOVAGES de Torredelcampo, especializada en gestión de Cooperativas, para que pueda poner lo antes posible la contabilidad al día y saber en qué situación económica se encuentra Almazaras.

Pocos días después de que el Gerente se hubiera ido, la Rectora de Almazara, abriéndose paso entre tantas dificultades, había buscado, contactado y contratado a una empresa para poner claridad en medio del baile de cifras y datos que el Gerente había dado y que no eran ciertos. Después de desplazarse en el mes de Junio un equipo de profesionales de esta empresa, y hacer un primer balance de la situación, ahora, a comienzos de Julio, vienen dos administrativas para seguir con el trabajo.  Como aparece en la sentencia 109/13, la contabilidad se había llevado a cabo “de forma totalmente irregular, omitiendo operaciones, reflejándolas en lugares distintos de los que debían anotarse, mezclando operaciones propias de la Cooperativa con otras de compra-venta de aceite a terceros” (p. 24). Pero, esa mañana, al encontrarse esta profesional que se estaba destruyendo documentación en la oficina se certifica lo que ya el Presidente sospechaba: que los papeles de Almazaras no estaban seguros en la Cooperativa de la Purísima y que, para custodiarlos, era necesario sacarlos de allí. Hay que actuar con celeridad y, por ello, se convoca la Junta. Si no se pone a salvo la documentación y también los ordenadores queda todo un fin de semana  para manipular, ocultar o destruir la información.

Llegan las cinco de la tarde, hora de apertura de la Cooperativa, pero ésta no se abre ni  aparece Narciso Reina, Secretario de Almazaras y Presidente de la Purísima. Poco después llega una de las administrativas de esta Cooperativa. La ha llamado el Vicepresidente y le ha dicho que esa tarde no se abre. No entiende el porqué y se persona allí. Para entonces los demás miembros de la Rectora ya son plenamente conscientes de que habrá problemas para poner a salvo la documentación. Entonces deciden ir, en primer lugar, a la Guardia Civil de Priego y contar lo que ha sucedido para ver si pueden entrar y, con su permiso y protección, sacar la documentación. Obviamente, para poder hacerlo, la Guardia Civil necesita una orden judicial y, como es viernes por la tarde, ya no hay tiempo material para gestionarla. Entonces deciden contactar con la Notaria y le cuentan lo que está pasando. Pero ella, dice, que lo único que puede hacer es levantar acta de lo que está sucediendo. Entonces, Fermín Jiménez, en un último intento, consigue llamar a Narciso Reina y le dice “que cuáles son cuentas”, “que qué piensa hacer”, que “la administrativa tiene que marcharse a Jaén, y que  dentro de la Cooperativa tiene su bolso”, “que si no vienen y la abren habrá que ponerle un taxi y que luego luego se vería quién lo pagaría”. Entonces, el Presidente de la Purísima y el Vicepresidente hacen acto de presencia entre exabruptos. Ante lo sucedido, se les plantea que hay precintar la habitación donde está provisionalmente la sede de Almazaras; pero ellos, en su obstinación, no acceden. Entonces de nuevo vuelve a hablarse con la Notaria para que vaya y levante acta. Y así, tal y como queda recogido en la sentencia,  se presenta allí y, bajo su firma, empieza el traslado del material. Hay que decir que este traslado se hace con el voto en contra del Presidente de la Purísima y de su Vicepresidente (Sentencia nº 109/13, p. 24 y 25).

Fermín Jiménez, que, como he dicho, sospechaba de que la documentación no estaba allí a salvo, había preparado una habitación en la Cooperativa de Brácana. Entonces él, Aurelio Palomar, Francisco Podevano y Juan Antonio se  ponen a sacar documentos, archivos y ordenadores de la Cooperativa de la Purísima. Fermín arriba, en la sede provisional, va empaquetando diversos documentos, metiéndolos en carpetas, los demás van bajándolos y metiéndolos en dos furgonetas, y la Notaria va registrando cada uno de los paquetes y carpetas. Preferible hubiera sido registrar  uno  a uno  los documentos, pero ello hubiera llevado más de tres días: toda la documentación ocupa una habitación entera de la Cooperativa de Brácana. El desalojo llevado a cabo comprende no sólo facturas, libros de actas, libros de contabilidad, contratos, sino también los ordenadores. En un momento dado el Presidente de la Cooperativa de Zamoranos, con el golpe de calor, se pone de malo y, vomitando, tiene que dejar de trabajar. Entonces, entre maliciosas sonrisas y fotos, el Presidente de la Purísima y su Secretario, que estaban viendo como los demás trabajaban, le dicen al Presidente de la Cooperativa de Fuente Tójar: “Hoy vais a muar el pellejo” y este les responde: “Ya veremos quien lo va a muar al final”.

Al final de la tarde, cuando el sol de justicia ya se ha puesto, prácticamente, la oficina está desmantelada y la información parece estar bien resguardada del peligro de la destrucción. Se traslada todo el material a la Cooperativa de Brácana, y no se queda en las dependencias de la propia Notaría -la cual había ofrecido una habitación para depositarla allí-, porque ya al día siguiente la empresa que estaba haciendo la revisión contable tenía que seguir trabajando. Esto hizo que algunas de las pruebas se desestimaran en el juicio contra Oligra (p. 31); pero en aquel momento lo más urgente era poner al día la cuentas y ver el alcance de los fraudes cometidos y no podía quedarse, por tanto, clausurada la información en la Notaria. Entre estas pruebas están las trascripciones de las sustanciosas conversaciones que, a través del messenguer, presentó el procurador de Almazaras para el juicio contra Oligra y que producen verdadero sonrojo a quien ha tenido oportunidad de leerlas. Por ello, bien ha estado que no se utilizaran como pruebas judiciales amparándose el juez en el derecho constitucional a la intimidad, y bien estará que no salgan a la luz, aunque también es cierto que estas conversaciones tuvieron lugar en los ordenadores de la empresa y en tiempo de trabajo.

Esta escena de principios de Julio es una prueba fehaciente de la implicación y la preocupación de parte de la Junta Rectora de Almazara para aclarar lo que había sucedido y prueba también la celeridad con la que se actuó. Este hecho y esta iniciativa, debería ser  más que suficiente para acallar las  críticas de quienes con mala fe, como Almazeite, imputaron al Presidente y al Tesorero por omisión.  Ya a principios de Julio se supo, a través de un primer informe de NOVAGES, del tamaño del fraude cometido en Almazaras en unos pocos meses. Con esta primera valoración ya se acordó, en la Junta de la Rectora del 13 de Julio, interponer una querella, como queda recogido en el acta y en la grabación de la Reunión -que fue consentida, en principio, por todos los miembros de la Junta Rectora-, contra el Gerente con la oposición del Secretario de Almazaras. Fue a mediados de Mayo cuando se empezó a tener los primeros contactos con NOVAGES, el día 1 de Junio se firmó el contrato con esta empresa, y el 13 de Julio ya se tuvieron pruebas suficientes para emprender acciones penales contra el Gerente. En esta misma reunión la Junta Rectora decidió cesar a Narciso Reina, eso sí, con su propio voto en contra, y poner una querella contra el ex-gerente. A partir de este momento estalló el Caso Almazaras que, como expondré en el próximo artículo, tiene su foco de atención principal desde el punto de vista jurídico en los más de trece procedimientos que se abrieron: procedimientos de empresas que habían participado en los fraudes y que, ahora, demandaban a Almazaras, de empresas con las que no se habían ejecutado contratos que el Gerente había firmado, de algunas de Cooperativas que, hasta ese mismo momento, habían participado en Almazaras y que, ahora, en esa difícil situación, no sólo no prestaron su apoyo sino que demandaron a Almazaras -la Purísima y San Isidro de Fuénte Tojar-, y, por último, de la acusación, mediante querella criminal, de la Asociación de Almazeite contra el Presidente y el Tesorero. Los que habían empezado los procedimientos judiciales para investigar, aclarar y, en su caso condenar, a los responsables de los fraudes se vieron a sí mismos en la necesidad de defenderse de quienes los habían imputado.  Todo parecía dispuesto para que, finalmente, Almazaras se hundiera, y con ella, la trama de corrupción quedara oculta. Pero, como mostraré, a pesar del lento ritmo de los procesos judiciales y de aquellos que, como Almazeite, lo hicieron aún mas lentos, esa verdad que muchos, de una manera u otra, querían hundir, finalmente, fue saliendo a la luz. Verdaderamente, el sol de justicia se apoyó en el penoso trabajo de aquellos miembros de la Junta de los que aquí se he hablado, aquel día del 7 de Julio del 2005, para brillar, si cabe, con más fuerza.